jueves, 5 de marzo de 2015

Ampliando recursos

«Sin optimismo podemos ser buenos domadores, pero no buenos educadores».
En la familia, al igual que en otros muchos contextos, hemos adoptado la idea de que la única forma de resolver o mejorar un síntoma es teniendo un conocimiento profundo y exacto del problema y de su causa, para así poder resolver o dirigir hacia la solución. En este caso en realidad estamos buscando lo que nuestros hijos a menudo desconocen, lo que otros tampoco saben, no entienden o no hacen bien, lo que sus amigos no comprenden; en otras palabras, aquello en que los otros fallan para resolverlo.
Este modelo del déficit se aplica también en la escuela: da lugar a las evaluaciones del alumnado al principio de curso, para tener una idea de los conocimientos asimilados el curso anterior y, sobre todo, aquellos conocimientos que están más flojos o no se dominan aún. También nos lleva a hablar con el profesorado sobre todo de los aspectos en los que el hijo/a va peor y que hay que corregir desde casa. Por eso acudimos a las reuniones o solicitamos entrevistas: para tratar aquellas situaciones de peor pronóstico, centrándonos en lo que necesita mejorar nuestro hijo/a, pero que se encuentra inmovilizado. Es difícil rescatar, en un contexto así, todos aquellos aspectos que podrían ayudarnos a abrir caminos para el cambio partiendo de los recursos, las potencialidades, las cualidades positivas que todo el mundo tiene, ¡sin excepción!.

Sería mejor atender a los recursos.

Sí. Pero ¿por qué no lo hacemos más a menudo y con más fuerza?. Puede que no nos centremos en la búsqueda de recursos por las siguientes razones:
  1. Porque dudamos de que sea posible que nuestro hijo pueda ir a más; quizás dudamos de sus potencialidades no evidenciadas hasta el momento.
  2. Porque, aún creyendo que sí tienen esas aptitudes, dudamos de que sea el camino para conseguir una mejora.
  3. Porque estamos inmersos en una irrefrenable carrera en el tiempo y no nos paramos a pensar en hacer algo diferente que nos ayude con nuestros hijos.
Cambiar el "chip" y empezar a valorar lo que nuestros hijos sí saben hacer, lo que se les da bien hacer y las cualidades que tienen, puede ser la primera pieza del dominó que cae para empujar a las demás y conseguir un cambio pequeño que pueda dar lugar a un cambio mayor. A lo mejor, ese cambio inicial permite, tiempo después, o al siguiente día, o semana, un cambio de mayor alcance. No podemos pretender ser los responsables de las decisiones y actos de nuestros hijos/as. Sí podemos asegurar que somos sus padres-educadores para que, en nuestra relación con ellos, nos hagamos responsables de lo que hacemos y decimos en ese momento, justo en ese concreto y preciso momento: esos cinco minutos antes de que se vayan a dormir, esa hora en que les ayudamos con alguna tarea del cole, esa media hora que pasamos en el coche camino del colegio o para hacer alguna compra, durante el año entero… Así que, asumiendo esa pequeña-gran responsabilidad, le devolvemos a los hijos la suya propia y nos liberamos de un gran peso, el que no nos corresponde, para asumir nuestra gran responsabilidad. Tirar la primera ficha del dominó es a veces el paso más importante, lo demás lo irá dando la vida misma. Como dice María Montessori: "Nuestra obligación hacia un niño es darle un rayo de luz y seguir nuestro camino". Tirar la primera ficha del dominó es a veces el paso más importante, lo demás lo da la vida misma.

 Ampliación de Recursos.

Esto de "fijarnos en las cualidades, valores y potencialidades de los demás mucho más que en sus limitaciones" es lo que se llama "Ampliación de Recursos". Esta herramienta se basa en considerar a cada persona como alguien más que personas portadoras de problemas y déficits que hay que resolver durante el tiempo que sea. Se trata de:
  1. Ver más allá de los aspectos deficitarios.
  2. Observar y buscar lo que es rescatable de las personas, por encima de los impedimentos.
  3. Intentar compartir esa visión centrada en las capacidades y posibilidades en las conversaciones que mantengamos con ellos.
  4. Interesarnos por ellos como personas es el primer paso y además decisivo para que exista algo diferente en la relación y que podamos ser para nuestros hijos unos padres más cercanos y respetables, o incluso aquellas personas que nuestros hijos recordarán como quienes les dejaron huella y no olvidarán. Como plantean Freeman y Epston (2001), "se trata de conocer a la persona al margen del problema".
¿Cómo ampliamos los recursos de nuestros hijos?.

Tenemos más ocasiones de las que nos parece. Lo importante es que durante las conversaciones que mantengamos con ellos expresar el interés que tenemos respecto a sus vidas, sus gustos, sus hobbies, su trabajo, sus aficiones, su quehacer diario, etc. Necesitamos comenzar la conversación remarcando y ampliando aquello que les gusta hacer o aquella actividad en la que se consideran eficientes porque de esta manera creamos un contexto más positivo para la conversación posterior, por amargo y complicado que pueda ser el tema a tratar. A menudo, la información generada nos resulta de mucha utilidad en el resto de la conversación o relación con nuestro interlocutor.
Podemos llevar a cabo esta ampliación de recursos en una conversación con los hijos en el coche, o en una pateada por el monte, e incluso aprovechando algo que hemos visto en una película que acabamos de ver juntos en casa,... antes de plantear cómo se puede resolver un problema, el que sea. Es un momento donde todos podemos hablar de sus recursos, de los recursos de cada uno de nuestros hijos, compartirlos, tenerlos presentes y utilizarlos cuando nos haga falta en un proceso posterior de la conversación o del resto de la semana, del mes o del año.
Veamos un ejemplo:
Lo que se consigue con esta conversación es:
  1. Seguir avanzando en la construcción de la relación con el hijo/a: conseguir que las personas nos sintamos cómodas y relajadas.
  2. Marcar nuestra postura frente a nuestros interlocutores: que sientan que nos interesamos por ellos como personas y no únicamente como "portadores de problemas". Esto en sí mismo ya es un mensaje que predispone al cambio: "tú eres más que tu problema".
  3. Una visión global del contexto relacional de las personas.
  4. Detectar posibles recursos personales (aficiones, cualidades), relacionales (por ejemplo la buena relación entre los padres y la hija) y de la red social (amigos, compañeros de estudios), que podremos retomar más adelante a lo largo de la conversación/intervención.
  5. Generar emociones positivas que facilitan la conversación posterior y el pensamiento creativo de las personas.
  6. La fase social además nos da un acceso privilegiado a la visión del mundo de las personas, a su postura y su lenguaje (Beyebach, 2008).
¿Cómo se articula esta conversación?.

Debe quedar claro que nos interesa conocerles, saber de ellos desde el respeto y la curiosidad. Así, preguntamos sobre sus dedicaciones, aficiones, gustos, etc. Lo fundamental es mostrar interés por lo que nos cuenten, introduciendo sentido del humor y favoreciendo un clima distendido. Una forma de dar un tono positivo a la conversación desde el comienzo es que preguntemos por las cualidades de los participantes (Selekman, 2005) e incluso que unos hablen de las cualidades de los otros (por ejemplo en una situación de conflicto o en una actividad grupal familiar).
Las preguntas que se pueden realizar para buscar y ampliar recursos son:
  • ¿Qué sabes hacer bien?.
  • ¿Cuáles son tus hobbies, tus aficiones?.
  • ¿Qué te gusta hacer, o qué haces en tu tiempo libre?.
  • ¿Qué significa para ti ser…?.
Después de hacer estas preguntas y tener un listado de actividades o aficiones, intentaremos construir durante la conversación a través de preguntas, mayoritariamente abiertas, las cualidades que hay debajo de esas aficiones (recordemos esa curiosidad por descubrir a la persona con la que estamos conversando). Este es un paso importante puesto que pasamos del análisis de una conducta que es algo externo (lo que la persona sabe hacer y ya hace), a algo que está dentro de la persona, una cualidad positiva que le ayuda o facilita realizar aquello que hace bien.
Veamos otro ejemplo:
A partir de esta conversación y siguiendo los pasos que a continuación se relatan, pueden empezar a surgir fórmulas más positivas que nos ayuden a tirar la primera ficha del proceso de cambio.
Como resumen, los pasos para buscar y ampliar recursos son:
  1. Preguntar por aficiones, hobbies, actividades. Se pregunta por las aficiones, por lo que les gusta, por lo que se les da bien, por las cualidades que ellos creen que los demás perciben de cada uno, etc.
  2. Se identifican las cualidades, habilidades o destrezas que se esconden tras las actividades que han verbalizado. Si alguien es un buen pescador de caña, será una persona con paciencia, observador, tranquilo… Si alguien toca un instrumento, podrá ser constante, creativo, con buen oído, etc. Si alguien sabe pintar grafitis, podrá ser creativo, observador, detallista, etc.
  3. Se puede confeccionar una lista no sólo de las aficiones, sino de todas estas cualidades.
  4. Relación con objetivos. Se pregunta sobre la relación que pudiera tener estos recursos con cualquier faceta de la vida que deseemos mejorar. Ejemplo: "¿De qué manera tu paciencia podría ayudarte a llevarte ser más aceptado en tu clase?".
  5. Relación con otras esferas de su vida. Se pregunta sobre la forma en que estas cualidades han ayudado a la persona en otros momentos de su vida, ya sea en situaciones similares a la actual o en otras varias. Lo importante es crear en la mente de nuestros hijos una relación entre la cualidad que tiene con las posibles soluciones a sus dificultades. Si esa cualidad ya se ha mostrado eficaz en el pasado, la imaginamos poniéndola en marcha en un futuro cercano. Ejemplo: "¿Y si fueras tan paciente con tu hermana Andrea como lo fuiste el fin de semana pasado pescando?. ¿Qué otras ventajas podría tener el ser paciente en casa?".
  6. Seguir ampliando. Se puede construir un nuevo recurso o cualidad a partir de otras cualidades de la persona. Una persona es paciente y tiene fuerza de voluntad. Entonces... "Si unimos la paciencia y la fuerza de voluntad, ¿qué otra tercera cualidad aparece?".
En los ejemplos que hemos citado, la conversación se ha centrado en ampliar los recursos y en hacer un puente lingüístico entre los recursos y un problema que se quiere solucionar. Esto no quiere decir que con sólo esta conversación el problema esté solucionado. Es muy probable que se necesite movilizar otros recursos y tomar más decisiones para que esto ocurra. El resto de herramientas del modelo Sistémico-Narrativo pueden ayudar a seguir construyendo conversaciones útiles, nuevas narrativas para acercarnos al cambio. Los efectos de este tipo de conversaciones podrían:
  1. No ser significativos para nada y, por tanto, no producir ningún tipo de reflexión ni cambio. En tal caso, no provocarían efectos secundarios negativos tales como aumentar la desmotivación, los enfados, la sensación de no sentirse comprendida o escuchada la persona, etc.
  2. Ser significativos, de modo que se introduce algún cambio en la percepción de la realidad que la persona tiene y que puede abrir una puerta a cambios futuros.
Como se puede ver, es posible que la conversación no tenga un efecto mágico en la situación problema. De lo que sí podemos estar seguros es de que no es dañino en absoluto mantener una conversación así, desde una actitud constructiva y respetuosa, donde sembramos confianza y colaboración. No estamos perdiendo autoridad por mantener este tipo de conversaciones, es más, sumamos puntos como agentes de cambio para nuestros hijos. Estamos abriendo el camino para resolver futuros momentos de conflicto.

(Basado en la documentación del Curso "Comunicación y Convivencia en las relaciones familiaalumnadocentro". Desde la óptica del Modelo SistémicoNarrativo.
Autoras: Dácil Josefa Baute Hidalgo y María de la Cruz Pérez Bethencourt).

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿En qué nos ha servido este artículo?, ¿qué beneficios hemos hallado en él?.
  • ¿Para qué situaciones de nuestra vida familiar cotidiana nos puede servir la dinámica de la "ampliación de recursos"?.
  • ¿Qué nos ha llamado especialmente la atención de esta entrada, qué resaltaríamos especialmente?.
  • ¿Qué otras ideas apuntaríamos para complementar lo aquí expuesto y pueda servir a las familias y a quienes ejercen funciones educativas en la sociedad?.

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